viernes, 14 de octubre de 2016

TABANCOS DE JEREZ: TABANCO SAN PABLO




El Tabanco San Pablo fue abierto en 1934 por Manuel Muñoz Peña, en el número 12 de la calle San Pablo, en Jerez de la Frontera, de la que toma el nombre. Conocido por todos los jerezanos por "tio Manuel", regentó el tabanco hasta 1976, año en que cedió el testigo a su sobrino "el Nene". Más conocido por Atanasio Muñoz, "el Nene", comandó el negocio, ayudado por su hijo Juan Manuel, hasta principios de los noventa. A partir de ahí, es Jesús, hermano menor de Juan Manuel, el que, ayudado por éste, lleva el timón de la casa.
La tercera generación lleva el negocio con la misma dedicación y exquisita profesionalidad que sus antecesores, de los que aprendió la esencia de la buena hostelería, que supieron transmitirle bien.




El tabanco ha guardado desde sus inicios un estrecho vínculo con las bodegas González Byass, y por ello el fino que se toma aquí habitualmente es el Tío Pepe, aunque se ofrecen todos los jereces elaborados por González Byass. Atanasio Muñoz mantuvo toda su vida una gran amistad con Manuel González-Gordon, Presidente de las Bodegas Gonzalez Byass.


Manuel González Gordon, Marqués de Bonanza, era además ingeniero industrial y escritor. Era hijo de Pedro Nolasco González, Marques de Torresoto, y antiguo dirigente de Gonzalez Byass.. Gonzalez Gordon frecuentaba este tabanco y tomaba todos los dias un Tio Pepe, motivo por el cual llegó a los 94 años de edad. Gonzalez Gordon fue distinguido con los honores de la Gran Cruz de la Beneficencia, en España, y Caballero del Imperio Británico ( es decir, Lord) en Inglaterra,



Pero hay mucho más; muchos otros jereces en sus distintas variedades. No olvidemos que muchos de estos tabancos tan típicos de Jerez, funcionaron en sus inicios como almacenistas de bodegas productoras de vino, envejeciendo en sus instalaciones el vino en grandes botas, a veces de 1500 litros, otras de 640 y otras en las habituales de 500, cuando usaban la tradicional bota jerezana, además de las medias botas o medidas aún inferiores, como los cuartos y octavos.



 Posteriormente funcionaron como despacho de vinos, limitándose a su venta; y más tarde también con consumo en su interior, llegando asi a ser tabernas. Luego vinieron las actuaciones flamencas y el condumio, derivando asi en lo que conocemos como tabancos.



Digamos ya la verdad: ¿cuando fue la última vez que tomó un fino sacado directamente de la bota? ¿Y un Pedro Ximénez? ¿Tanto? Entonces debe acudir a la mayor brevedad a un tabanco y hacerlo. Con más motivo si nunca lo ha probado.


Uno de los lugares más adecuados para ello es el Tabanco San Pablo. Por antigüedad, por autenticidad, por profesioanlidad y por fama en la preciosa ciudad gaditana. Acompáñelo, si tenemos la suerte de tener la cartera abultada, con una de las mejores tortillas de patata de la provincia, un queso viejo espectacular, unos inigualables chicharrones o unos montaditos verdaderamente deliciosos.No se lo pierda.

TABANCO SAN PABLO
C/San Pablo, 12
956 33 84 36
Jerez de La Frontera

jueves, 1 de septiembre de 2016

LUGARES PARA VISITAR EN SEVILLA: CASA DE PILATOS




La Casa de Pilatos comenzó a construirse en 1483, a instancia de Pedro Enriquez de Quiñones, Adelantado Mayor de Andalucía, y su esposa, Catalina de Ribera. El Adelantado Mayor era un comisionado por la Corona, retribuido por la misma, para un fin determinado, en este caso de carácter militar y fronterizo, pues representaba la frontera entre el mundo cristiano y el musulmán.Se diferencia del Adelantado (sin más matices) en que éste estaba comisionado (y pagado) por otro órgano de gobierno, mientras que el Adelantado Mayor realizaba un cometido por encargo directo del Rey.


Se unieron de este modo dos de las dinastias de mayor significación económica y política de la época. Catalina de Ribera sería quien diese una fortuna a la familia Pineda por el Palacio de las Dueñas, para que éstos pudiesen pagar el rescate por Juan de Pineda, secuestrado por los moros, pasando de este modo Dueñas a manos de la dinastía Enríquez de Ribera, probablemente la más rica de Andalucía.


Catalina toma la rienda en la planificación y construcción del palacio Pilatos al morir Pedro Enríquez en 1493, cunado volvía de la conquista de Granada. En unos terrenos que habían sido confiscados por el Santo Oficio, levanta una enorme mansión que se organiza en torno a un gran patio central, presidido por una fuente en su centro,  porticado con columnas de mármol blanco, que susentan arcos de medio punto con yeserías mozárabes, y ornamentado con metopas que representan emperadores romanos y españoles.


Su hijo Fadrique Enríquez de Ribera, I Marqués de Tarifa, continúa la obra iniciada por su madre, con importantísimas aportaciones personales. Tras peregrinar a Jerusalén en 1518, realizó un largo viaje por  Italia.En Nápoles, Florencia, Venecia y Roma, le cautivó el arte que se desarrollaba en el Renacimiento Italiano. Esto influyó en el estilo de las sucesivas obras del palacio, así como en la ornamentación del mismo, constituyendo además una amplia y valiosa colección de obras de arte, fundamentalmente pictóricas, del arte renacentista italiano.


Su gran fortuna permitió a la familia ir adquiriendo solares colindantes, sumando a la edificación primitiva importantes adiciones, que fueron configurando el fabuloso conjunto arquitectónico que hoy podemos contemplar. En él se combinan la tradición gótica y mudéjar medieval con las nuevas corrientes renacentistas, cuyos inicios ya pudo conocer Fadrique en su estancia en Italia, y que pronto llegaron a España.


En 1520, comenzó a celebrarse en Sevilla un Via Crucis que partía de una sala póxima a la capilla de Palacio, el Salón de Pretorio. Pero en 1929, era tal el número de personas que querían tomar parte en el mismo, que decidieron que se iniciara en la puerta de la casa. De este modo, la Primera Estación del Vía Crucis, correspondiente al Juicio de Jesucristo en casa de Poncio Pilatos, partía de la puerta del palacio, y culminaba en el Templete de La Cruz del Campo, por lo que se le empezó a llamar Casa de Pilatos, y es el antecedente de la actual Semana Santa sevillana



En la Casa de Pilatos, se combina, de este modo, el arte mudéjar sevillano con el renacentismo italiano. Su heredero y sobrino Per Afan de Ribera, I Duque de Alcalá y Virrey de Nápoles, realizó sucesivas ampliaciones del palacio, y aumentó notablemente la colección de arte italiano con motivo de su estancia en Nápoles como Virrey, cuya corte estuvo frecuentada por los más importantes artistas de la época. El Virrey de Nápoles fue además obsequiado por el Papa Pío V con importantes piezas de la colección vaticana.


 El Virrey de Nápoles dedicó parte de su fortuna a promover las artes en su corte, y encargó a los mejores pintores napolitanos numerosos cuadros en los que se representaban escenas de caza, bodegones, retratos de él y de su familia, pintura religiosa y paisajes, haciendo acopio de una gran colección y siendo un gran mecenas de los pintores de su época.


La Casa de Alcalá se unió a la Casa de Medinaceli en 1625, por matrimonio de Ana Enríquez de Ribera, III Marquesa de Alcalá, con Juan de la Cerda, VII Duque de Medinaceli. y descendiente directo del Rey Alfonso X. Ana heredó de su prima María Enriquez de Ribera, muerta en 1638 sin hijos, el Palacio de los Adelantados Mayores de Andalucía, que es el originario nombre de la Casa de Pilatos, además de otras propiedades, y el título de Duquesa de Alcalá.


Esta palacio está ornamentado con obras de los mejores artistas españoles e italianos de la época en que se desarrolló su larga construcción. El artista genovés Antonio Aprile realizó en 1529, en mármol blanco, la magnífica portada  por la que se entra al palacio, rematada por una crestería gótica procedente de otro palacio de la familia en Bornos (Cádiz). Consta, entre otros elementos ornamentales, de un arco en cuyas enjutas se han esculpido medallones con las efigies de los emperadores romanos César y Trajano, que tuvieron gran importancia en la historia de Sevilla. Accedemos al Patio Principal, presidido por una fuente dedicada a la diosa Atenea Palas, y custodiado por 24 bustos que representan a  emperadores romanos y españoles.


Desde el patio, podemos ir a dar un paseo por los fantásticos jardines, adornado con estanques, fuentes y valiosas esculturas que la familia fue adquiriendo, algunas de ellas de la época romana, o bien subir a la planta superior, a través de una fabulosa escalera, con zócalo de azulejo trianero, y un extraordinario artesonado ornamentado con mocárabes, del  estilo de los de los Reales Alcázares de Sevilla o la Alhambra de Granada.


En la planta superior se encuentran los salones y habitaciones principales. Aquí se halla la valiosisima colección de obras de arte que comentábamos antes, que la familia reunió en sucesivas generaciones entre los siglos XVI y XIX. Deben destacarse los frescos pintados en los techos de la sala anexa al Torreón por Francisco Pacheco, sublime pintor sanluqueño y suegro de Velázquez, que representan la Apoteosis de Hércules.


En otra sala anexa se halla una pintura de Francisco de Goya, perteneciente a la serie pictórica La Tauromaquia, que representa el arrastre de un toro tras su lidia. Casi todas las estancias de este soberbio palacio albergan magnificas obras pictóricas, muchas de ellas del renacimiento italiano y el barroco español. Deben destacarse dos tablas de Falciatore representando escenas de caza y La Piedad, de Sebastiano del Pombo, quizá su obra maestra. El Bautismo de Cristo, de El Greco, también está en la colección de esta casa, así como el "Retrato del Cardenal Tavera", y "San Francisco de Asís", también del Greco. Todos estos cuadro se hallan en el palacio, excepto La Piedad, cedida en préstamo temporalmente al Prado.


También a destacar las obras de uno de los mejores maestros del barroco italiano del siglo XVII, el napolitano Luca Giordano, que fue discípulo de José de Ribera y vivió en España durante diez años, y ya como maestro de pintores, pintó los frescos de San Lorenzo de El Escorial, el Palacio del Buen Retiro, la Iglesia de Atocha y la Catedral de Toledo De los frescos que pintó para iglesias italianas, destacan los de la Basílica de Santa Maria en Venecia, así como la cúpula de la Iglesia de Santa Maria del Carmine en Florencia, y los del Palazzo Medici Riccardi. Merece especial mención en la pinacoteca de palacio, el cuadro del también napolitano Giusseppe Recco, maestro en la pintura de bodegones y contemporáneo de Luca Giordano. También pertenece a la colección de esta casa "Erminia entre los pastores", de Giordano.


A través de un arco carpanel, accedemos a la Capilla de la Flagelación, en la que se halla uno de los escasísimos conjuntos de azulejos de cuerda seca de toda Andalucía, además de un busto romano del siglo IV D. de C, representando al Buen Pastor. En el Archivo del Palacio de los Duques de Medinaceli se conservan documentos históricos de valor incalculable,



 Todo el palacio es un museo en el que se combinan diferentes corrientes artísticas, que desde la pintura a la escultura, los tapices, la ebanisteria, los alicatados, los relieves y ormanentos constructivos, el trazo de sus jardines y un amplio compendio de manifestaciones artísticas, dan fe de la pasión de la familia por el arte, el fantástico acopio que a lo largo de los siglos hizo del mismo, y su cuidadosa custodia y conservación.


El Palacio de los Adelantados Mayores de Andalucía, es uno de los edificios nobiliarios más importantes de Andalucía y una de las mejores obras de la arquitectura palaciega del siglo XVI, representativa de una época en que Sevilla era, como capital del comercio marítimo con América, la ciudad más rica y poblada de España.


La Casa de Pilatos,  residencia de los Duques de Medinaceli, se puede visitar previa cita, y es quizá el más importante testimonio de los palacios nobiliarios urbanos de Andalucía. Con diez mil metros cuadrados de superficie edificada, es el segundo en tamaño tras los Reales Alcázares sevillanos, y el mayor palacio en propiedad privada de Andalucía.








miércoles, 31 de agosto de 2016

LUGARES PARA VISITAR EN SEVILLA: PALACIO DE LAS DUEÑAS


El Palacio de Las Dueñas fue levantado, en el siglo XV, por la acaudalada familia sevillana  Pineda, una de las más ricas de Andalucía, en las afueras de Sevilla, aunque dentro del recinto amurallado. Cerca de este lugar, en el solar colindante, se hallaba el Monasterio de Santa Maria de las Dueñas, que da nombre al Palacio y a la calle en que se halla. Sus monjas daban servicio a los reyes de Castilla, y el monasterio sería derribado en 1868.


En toda Andalucía era conocida la afortunada posición económica de los Pineda, hecho que era sabido también por los moros, que en el año 1484, secuestraron a Juan de Pineda en la Ajarquía de Málaga. Pidieron por su liberación una fortuna, lo que obligó a la familia Pineda a vender el Palacio de Las Dueñas a Catalina de Ribera, esposa de Pedro Enríquez, fundadores  de la Casa de Pilatos, aunque no se escrituró hasta trece años después. Debajo vemos un retrato de Catalina en azulejo, en el Paseo Catalina de Ribera de Sevilla.


El matrimonio Enríquez de Ribera realizó importantes ampliaciones y obras suntuarias y de mejora en el Palacio de Dueñas, a fin de legarlo en herencia a su segundogénito, que sería Fernando Enriquez de Ribera, pues para el primogénito, Fadrique,  estaba reservada la Casa de Pilatos.


El ilustre  matrimonio levantó, a finales del siglo XV, el Palacio de los Adelantados Mayores de Andalucía, es decir, la Casa de Pilatos, que legaron a su primogénito Fadrique Enríquez de Ribera, quien terminó y engrandeció la magna obra, reuniendo además una importante colección de obras de arte del renacimiento italiano y español. Fernando Enriquez murió prematuramente, por lo que fue heredero finalmente Fadrique de todo ello, quedando parte del patrimonio en manos de una hija natural, Catalina.


Pedro Enríquez falleció en 1493, y su viuda Catalina de Ribera, además de impulsar las obras de ampliación y mejora de ambos palacios, fundó, con su hijo Fadrique, el Hospital de las Cinco Llagas, a título benéfico, actual sede del Parlamento de Andalucía.


Dueñas pasó a propiedad de la Casa de Alba por matrimonio, en 1612, de Antonia Enríquez de Ribera Portocarrero, IV Marquesa de Villanueva del Río, con Fernando Álvarez de Toledo y Mendoza, VI Duque de Alba.


El Palacio de Las Dueñas es una agrupación de naves en torno a un patio principal, otro patio llamado "De los Limoneros", y un tercer patio, llamado "Del Aceite", a la entrada del palacio.  Como la Casa de Pilatos, fue sumando naves y adiciones de edificaciones, obras de ampliación y suntuarias, recibiendo de las sucesivas generaciones, adiciones y mejoras, además de aumentar notablemente sus colecciones de obras de arte.


Debido a todo ello, su estilo parte del gótico-mudéjar español, pasando al renacentista italiano, recibiendo de éste último estilo artístico, importantes aportaciones de la familia Enríquez de Ribera. Fadrique Enríquez de Ribera, tras una larga peregrinación a Jerusalén, viajó por las más importantes ciudades de Italia, desde el punto de vista artístico, como Venecia, Florencia, Nápoles y Roma, reuniendo una importante colección artística del renacimiento italiano, que acabaría revertiendo, en parte, en la Casa de Alba.El estilo renacentista italiano estaria tambien presente en las sucesivas ampliaciones del palacio. De los numerosos elementos constructivos y decorativos, notabilísimos, mencionemos, en primer lugar, su magnífico conjunto cerámico y de azulejería, constituyendo uno de los más importantes de Andalucía, Ya en la entrada, se puede contemplar el escudo de armas de la Casa de Alba en azulejo artesanalmente realizado, y dibujado a mano, por los mejores ceramistas sevillanos de la época, hechos en los célebres hornos de las alfarerías del Barrio de Triana.


 A través de una alta portada, coronada por el escudo de armas de la Casa de Alba, accedemos, por bellas avenidas ajardinadas, al apeadero, donde la familia descendía del coche de caballos, y donde eran descargadas las mercancías que llegaban a palacio en las carretas. Contigua a la sala del apeadero, se halla la Sala de los Toros, donde se hallas expuestas algunas cabezas de toros y sillas de mano bordadas en oro.



Pasando la sala del apeadero, podemos acceder al patio principal, pero si cogemos el pasillo a la derecha, encontraremos, en primer lugar, las caballerizas, donde se cuidan los caballos de palacio. Es una sencilla estancia con pardes blancas, dividida con paneles de madera para delimitar el espacio de cada caballo, y unos pequeños abrevaderos en el fondo de cada cuadra


 Si seguimos en esta dirección, hallaremos el Patio de los Limoneros, un bello patio donde encontramos, además de una gran variedad de flores y plantas, unos antiguos limoneros, que Antonio Machado inmortalizó en unos celebérrimos versos autobiográficos.


Antonio Machado era hijo de un matrimonio que servia a los Duques de Alba, y nació en este palacio un 26 de Julio de 1875, y se crió en él.  Guardaba muy buenos recuerdos de esta casa, como refleja en sus versos:

 " Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero...."


Desde el apeadero, podemos acceder al Patio Principal, bellísimo patio de planta cuadrada, flanqueada por columnas de mármol blanco sustentando arcos mudéjares ornamentados con yeserías renacentsistas en el intradós, con una fuente en su centro y bellas avenidas ajardinadas, componiendo un espacio abierto de estilo morisco sevillano de gran categoría.


Pero si tomamos el pasillo hacia la izquierda, hallaremos el Patio del Aceite, donde se guardaba la cosecha y los aperos de labranza. En este lugar se guardaban también, en grandes tinajas de barro, las reservas de aceite del palacio, de donde toma el nombre este patio.


También en esta zona, encontraremos la alberca del palacio. La alberca era una construcción muy frecuente en los palacios andaluces, con el fin de almacenar agua, En aquella época, aún no estaba extendida la primitiva red de agua a través de los antiguos "caños", y era necesario almacenarla para épocas de escasa pluviosidad.


En el flanco oeste del Patio Principal, se dispone una preciosa sala, de planta rectangular, conocida como el Salón de la Gitana, por estar presidida por una bella escultura de Mariano Benlluire, realizada en bronce, representando una gitana, la famosa bailaora "La Pinrrelitos", hecha en 1909. Se hallan en esta sala tapices y alfombras de incalculable valor, así como un amplio y variado compendio de muebles antiguos de exquisita factura.  En esta zona se halla también la magnífica escalera que parte hacia la planta superior.


En el flanco sur del patio principal, se halla la antecapilla, que es un distribuidor de planta rectangular, presidido por un gran arco de medio punto rematado con un exquisito trabajo de yesería, una de las mejores representaciones del arte morisco sevillano, y adornado con antiguas esculturas y macetas.


La capilla del palacio presenta una planta cuadrada, con zócalo de azulejo trianero, coronada por una doble bóveda de terceletes, característica del gótico manierista, un bello retablo y una pintura al óleo representando a "Catalina de Siena entre los Santos", obra de Neri de Bicci, de incalculable valor.


En esta zona se halla también la Sala de los Carteles, pequeña sala que recoge recuerdos de la Semana Santa sevillana, y de la Feria de Abril, como antiguos carteles de Semana Santa, En este mismo lugar se halla el tablao, donde las mujeres de Casa de Alba han aprendido el baile flamenco, decorado motivos flamencos, como cuadros, obras de artesanía, y algún antiguo traje flamenco,  y también motivos taurinos, como un traje de torero.


El Salón de Lectura, contiguo a la antecapilla, presenta un amplio y variado compendio de libros, entre ediciones originales, primeras ediciones e incunables, de gran valor, constituyendo un espacio apartado y silencioso para la lectura.


Al otro lado del Patio del Aceite, se halla el Jardín de Santa Justa, por donde podemos pasear admirando su riqueza vegetal y las antiguas esculturas que lo adornan, algunas de la época romana.


Todo ello constituye, con algunas otras salas cerradas al público, la planta baja del palacio, que es, junto con el Palacio de los Adelantados Mayores de Andalucía (Casa Pilatos), también en Sevilla, las dos obras de arquitectura civil privadas más importantes de Andalucía. La planta alta está destinada a habitaciones y salones privados de la familia, y también está cerrada al público, que puede visitar el palacio en las dependencias de planta baja que hemos comentado y sus jardines y patios, gracias a la generosa decisión del actual Duque de Alba, desde marzo de 2106.