miércoles, 29 de julio de 2015

COSAS DE COMÉ EN SEVILLA: LA BLANCA PALOMA



En el número 86 de la sevillana calle Pagés del Corro, se halla este simpático bar de nombre rociero, en pleno barrio de Triana. Su especialidad son las tapas, que es una de las mejores formas de comer. Cuando se sale de tapeo se come rico, variado, abundantemente regado y además barato, no muy barato, pero barato si lo comparamos con un restaurante a la carta, y muy divertido.


Para ello, es muy aconsejable el barrio de Triana, pues al mismo tiempo que vemos parte de la Sevilla monumental y de la vida cotidiana de su gente, de su ir y venir, visitamos sus bares, que es uno de los mejores modos de conocer una ciudad.


Decíamos que su especialidad son las tapas, porque aquí la cocina se expresa en tapas, con una variedad amplísima, y con una calidad extraordinaria. No solo están las tapas de la cocina tradicional andaluza, que no deben faltar nunca en cualquier bar que se precie, y deben estar perfectamente elaboradas.

 Esto es indispensable, y hay que empezar por ahí. Pero se pueden complementar, nunca sustituir, con otras de elaboración personal, siempre con calidad en los ingredientes, en la elaboración, en la presentación y en el servicio, hechas con verdad, sin tomaduras de pelo ni clavos clamorosos.


Recitar, que así se llama al hecho de decir las especialidades en voz alta y clara por parte del tabernero o camarero, todas sus tapas, sería demasiado largo, pero citaremos, adelantando que todas están buenas, los canelones de ibéricos y boletus en salsa de queso azul, las hamburguesas de gambas al ajillo, los medallones de buey, el queso de cabra gratinado con frambuesas, las alcachofas salteadas con jamón, el lomo de ternera de Ávila, el bacalao a la parrilla, la corvina a la plancha, el solomillo a la pimienta o una espectacular ensaladilla.



Todo rico y barato, con cañas bien tiradas y amplia y cuidada selección de vinos.¿Se puede pedir más?

lunes, 27 de julio de 2015

COSAS DE COMÉ EN SEVILLA: CASA CUESTA



En el número 1 de la calle Castilla se halla esta antigua taberna, que abrió sus puertas en 1880. En sus comienzos, fue despacho de vinos y aguardientes, especializándose en vinos del Aljarafe sevillano.Su origen fue como el de tantas otras en Sevilla, abiertas en épocas de escasez económica, cuando pocos se podían permitir chatear vinos y licores en la barra de un bar, y se llevaban el vino o aguardiente a granel a su casa para poder degustarlo allí.


Este establecimiento, con el paso del tiempo, fue orientándose hacia actividades más tabernarias, con el servicio de vino y otras bebidas en su interior. Luego vino el condumio, pasando a ser ya una bodeguita, y luego el servicio de café, por lo que puede llamarse ya bar o incluso casa de comidas, al pasar de las tapas en barra a una carta en mesa de raciones estructurada y con variada oferta.


Casa Cuesta estuvo vinculada desde sus comienzos con el ambiente artístico, siendo punto de encuentro de pintores y escritores, que se citaban junto a sus ventanales para charlar y ver el variopinto ir y venir de la vida ciudadana de Sevilla. Aquí tenian lugar habituales tertulias, que se alargaban hasta el anochecer animadas por los vinos del Aljarafe. Un antiguo reloj de pared, ya centenario, marcaba el pasar de las horas en el bar, donde todavía hoy está funcionando, testigo de los cambios y de los nuevos y viejos tiempos.


A través de una ancha puerta acristalada de dos hojas accedemos al interior, que presenta en primer término una preciosa barra con frente de madera tallada y con superficie de mármol blanco, formando una L con el ángulo redondeado.De verdad, hay muy pocas barras en Sevilla como ésta, una auténtica obra de arte, una joya de cuando los carpinteros amaban sus obras y no solo el rendimiento económico de las mismas. Apoyarse en su antiguo mámol blanco y beberse un fino bien frío es una experiencia de la que no todos pueden presumir. En la contrabarra, unos botelleros de madera en el mismo estilo de la barra, y un antiguo espejo, sobre el que se halla el centenario reloj que hemos citado anteriormente.

Antiguas columnas de forja sustentan altos techos con vigas enlucidas en pasteado blanco en forma de media caña. En el recinto de barra, suelos ajedrezados en baldosa de mármol blanco y rojo. En las paredes, zócalo a media altura de tradicional azulejo de las alfarerías de Triana. Colgando del techo, los sencillos y antiguos globos de cristal, que lamentablemente ya poco se ven en las tabernas de Sevilla. Una pequeña zona de mesas altas y taburetes para tapear. Antiguos anuncios de licores en azulejo pintado a mano.

En el comedor, sencillas paredes caleadas an blanco, suelos de baldosa de barro y techumbres con las vigas a la vista, y una antigua chimenea en la esquina, en cuya repisa se exhiben viejas botellas de vinos y licores añejos. Mesas y sillas de antiguo estilo sevillano.Ya en barra podemos degustar una carta de tapas simplemente interminable y recomendamos todas ellas, destacando una excelente selección de quesos viejos y chacinas ibéricas.


En carta, encontramos lo mejor de la cocina del litoral andaluz, con especialidades como el bonito al ajoarriero, los camarones con huevos y piminentos asados, el atún en salsa de perdiz, el revuelto de bacacalo al ajo dorado, o la fritura variada de pescaíto. Entra las carnes, especialidades tan andaluzas como el solomillo al whisky y la cola de toro. De los guisos hay que destacar, además de la cola de toro, las espinacas con garbanzos, el menudo (es decir, los callos) y los riñones al Jerez. De los pescados, además de los citados, mencionar las variadas frituras: pijotas, boquerones rebozados, salmonetes, calamares y acedías, y también la merluza a la espalda. Y en lo refernte a los postres, especial mención de las tartas casera, sobre todo la de queso y la de piñones, y algo tan sevillano como el tocino de cielo. Una cuidada selección de vinos, quizá un tanto escasa pero muy bien elegida. Precios normales y calidad muy alta.Recomendable.



viernes, 24 de julio de 2015

COSAS DE COMÉ EN SEVILLA: TABERNA ENTRECARCELES




En este lugar, en el número 1 de la calle Faisanes, que albergó la Sala del Cuerpo de Guardia de la Real Cärcel de Sevilla, estuvo preso Cervantes y escribió parte del Quijote. Despues hubo una taberna, que abrió en 1894, y que, tras un siglo de servicio, acabó cerrando sus puertas. En 2011, el Grupo La Raza recuperó esta taberna para la hostetería sevillana. devolviéndole uno de sus bares más emblemáticos, y ampliándolo con las dos plantas altas.

La taberna, en sus orígenes, como tantas otras en Sevilla, fue una antigua abacería que, con el tiempo, se transformó en taberna. El local ha sido sometido a una cuidadosa restauración, respetando la estética de la taberna original y conservando elementos constructivos y ornamentales.Se mantienen las columnas de forja, la altura de las techumbres y se ha podido recuperar  parte del antiguo mobiliario.
En el actual local predominan los tonos claros, con soleras de mármol blanco y barra en el mismo material, paredes pintadas en blanco y una ligera estructura metálica en el techo que combina acertadamente con las vigas de madera a la vista, y sirve tambíén para colgar las chacinas. Lámparas colgadas de cistal transparente terminan de dar ese toque fresco y claro a todo el local.
En la carta, la cocina tradicinal andaluza con las oportunas actualizaciones, pero siempre con buen hacer y respeto a la tradición.Chacinas y quesos de la Sierra de Sevilla. Entre los entrantes, chicharrones, ensaladilla con langostinos, gazpacho, croquetas de ibérico, flamenquines, carne mechada con aceite de oliva y escamas de sal, tomate aliñado con tronco de melva, y mousse de foie de pato con frutas del bosque.
 Entre los guisos, las espinacas con garbanzos, la cola de toro guisada al rioja tinto, la carrillada de buey y las albóndigas caseras.Entre los pescados, el bacalao con tomate y el atún al ajillo.
Entre las carnes, el solomillo al whisky, el pollo a la manzanilla, el confit de pato con patatas panaderas y compota de manzana y la presa ibérica con mojo picón. De los arroces, destacar el arroz caldoso de cola de toro y la paella de marisco. Y de los postres, el coulant de chocolate con helado de dulce de leche,  la tarta de arroz con leche con tocino de cielo, la tarta de la abuela y la mousse de chocolate con leche con galleta crujiente.Buena bodega y precios ajustados.

jueves, 23 de julio de 2015

COSAS DE COMÉ EN SEVILLA: BODEGA SAN LORENZO



Este establecimiento abrió sus puertas en el número 5 de la calle Juan  Rabadán en 1854, habiendo superado ya los 150 años de antigüedad. Desde entonces, es regentado desde por la misma famila González. Como tantas tabernas antiguas de Sevilla, fue fundada por montañeses, es decir, cántabros, gente caracterizada por su laboriosidad, franqueza y autenticidad. Y como tantas tabernas antiguas de la ciudad, fue en sus inicios un establecimiento de ultramarinos, es decir, tienda de comestibles importados en gran parte del otro lado del Atlántico.


Fue, al mismo tiempo, almacén y tienda de vinos y aguardientes. Asi se mantuvo durante más de un siglo, inclinándose en los años 50 hacia la actividad tabernaria, con servicio de vinos y viandas en el local. Hoy es la quinta generación la que regenta este negocio, manteniéndose fieles a su estilo tradicional, comprometido con la autenticidad y la calidad, tanto en el producto como en el servicio.


Se accede al local a través de una ancha y antigua puerta de madera de dos hojas pintada en negro, y presenta en primer término una soberbia barra de caoba, con un antiguo grifo, donde ya podemos degustar una de sus especialidades, el vermut de barril. Columnas de forja y, al fondo, el comedor.


En las paredes, con zócalo de tradicional azulejo sevillano a media altura, variedad de documentos enmarcados y datados hace muchos años, como antiguas facturas de proveedores y bodegas, y otros que dan fe de los múltiples reconocimientos, premios y menciones que atestiguan la categoria del establecimiento. Varias hileras de botas, con vinos Olorosos, Pedro Ximénez,. Cream, Palo cortado, Jerez seco, manzanillas y otros vinos andaluces. Suelos de baldosa de barro, pequeñas mesas de mármol blanco y algunas botas jerezanas que hacen las veces de mesas altas.


En su carta, sublimes chacinas ibéricas y lo mejor de la cocina tradicional andaluza. magistralmente preparada. Algunos testimonios de su época de ultramarinos, como la selecta oferta de excelentes conservas, entre las que destaca el tronco de atún en escabeche. Tradición y categoría a raudales.

COSAS DE COMÉ EN SEVILLA: BAR ALFALFA




En el número 1 de la calle Candilejo, en pleno Barrio de la Alfalfa, se encuentra este original bar, que toma el nombre del barrio en que se halla.  Y el barrio toma el nombre de la antigua huerta que aquí se hallaba, donde se cultivaban verduras y hortalizas, que abastecían a Sevilla, transformándose después en  mercado de las mismas. Viene del árabe "Alcaiza", lugar sembrado de hortalizas.


Y digo original, no por su arquitectura o su decoración, que se enmarca en el estilo tradicional de las tabernas sevillanas, sino por su carta, que se caracteriza por la combinación de componentes andaluces con italianos. Pero digo combinación y no fusión, pues en esta última no es posible diferenciar sus ingredientes ni sus texturas, mientras que en la combinación de éstos, sí sabemos lo que comemos y lo que pagamos.


Se trata de un bar pequeño, muy acogedor, con altos techos, que son aprovechados para colocar jamones,y almacenar en altísimas estanterías vinos y otras mercaderías que se consumen en él. El bar está en una esquina, situación envidiable para casi cualquier establecimiento, y la entrada se halla en el chaflán, a través de una preciosa puerta de dos hojas acristaladas, presentando amplios ventanales a las dos calles.


El local presenta una antigua barra con su frente en ladrillo visto y su superficie rematada en roble, siempre muy abrillantada. Lo mejor es arrimarse a ella y pedir lo que nos apetezca, pues las pocas mesas que hay suelen estar ocupadas, salvo reserva anticipada y puntual comparecencia.


En la carta, se pueden encontrar, por supuesto, las tapas representativas de la cocina andaluza tradicional, y otras de origen italiano, como la Brusquetta Clásica, la Brusquetta de Pesto rojo, la Brusquetta Siciliana, o la Caprese; otras con toques franceses, como el vol-au-vent (volován) de carrillada de ternera con espuma de calabacín; otras marroquíes, como el hummus; y otras italo-andaluzas, como la Brusquetta Andaluza (pan tostado, jamón ibérico, salmorejo y mozzarella).


Excelentes quesos españoles e italianos, chacinas ibéricas, y entre los platos de la cocina española, destacar el salmorejo y la paella. Una sangría excepcional y un amplio surtido de vinos andaluces y de otras zonas elaboradoras españolas. Y cañas de Cruzcampo perfectamente tiradas. ¿Se puede pedir más?

miércoles, 22 de julio de 2015

COSAS DE COMÉ EN SEVILLA: BODEGA SAN JOSÉ




En el número 10 de la sevillanísima calle Adriano, se halla esta antigua bodega, en pleno Barrio del Arenal, uno de los más emblemáticos de Sevilla.Esta es una de las antiguas tabernas, que pese a haberse sometido a una reciente reforma, o más bien necesaria actualización, sigue manteniendo esa estética y ese ambiente de las antiguas tabernas sevillanas, punto de reunión a la hora del aperitivo, al mediodía, después del trabajo, y en ocasiones, durante el trabajo, cuando es necesario refrescarse un poco.


Como tantas otras bodegas de Sevilla, fue fundada por montañeses, que llegaron al sur en busca de una nueva vida, y la encontraron, mejor aún de lo que esperaban. Pocos testimonios quedan de sus orígenes, salvo que fue fundada en 1893 y funcionaba como despacho y bodega de vinos y aguardientes. Desde 1942 la bodega fue regentada por Nicolás Bueno Ruiz, y su señora, Rosario Cuetos, que todavía se dan  una vuelta por el negocio para asesorar a sus hijos Nicolás, Fermín y Rosario, que la regentan en la actualidad..



De ahí viene una de sus especialidades más celebradas en esta casa: la tortilla de patatas, o mejor dicho, tortilla española. Durante largos años, Rosario elaboró magistralmente este manjar tan nuestro, y lo transmitió a sus hijos, que la preparan hoy día de igual modo. Con la tortilla pasa una cosa: si está bien hecha, siempre gusta, y es uno de los mejores reclamos en la hostelería. En esta casa se hace una de las mejores de Sevilla, y ha sido y es uno de los cimientos de este negocio



Pero no se queda ahí la oferta culinaria de la bodega. Otra cosa que han hecho muy bien y la siguen haciendo igual es el montadito de pringá, tapa sevillana donde las haya. Es lo que ocurre con los negocios transmitidos de generación en generación: las recetas y su preparación se enseñan de verdad, y se ensayan hasta conseguiur que el punto sea el mismo la haga quien la haga. No como ocurre en muchos traspasos tabernarios, donde se enseña al neófito de modo muy somero y breve el recetario, sin que pueda aprenderlo bien, y eso se nota luego.

La oferta de montaditos es amplia y variada, hechos en esta casa como en pocos sitios, mereciendo especial mención el de gambas ali-oli, jamón con salmorejo, carne mechada con mojo picón, y el de la casa , filete de lomo con jamón serrano.También merece especial mención los mejillones en escabeche casero, el bacalao, el escabeche de bonito, la ensaladilla, y, cómo no, las anchoas de Santoña. Y excelentes quesos y chacinas ibéricas.



Para regar todos estos manjares, una  hilera de toneles suministran vnos de Jerez en todas sus variedades, desde el Fino hasta el Pedro Ximénez, vinos del Condado de  Huelva y vermut de barril.
Y cañas de Cruzcampo magistralmente tiradas.



Podemos tomar todo ello en barra o en unas antiguas mesas de madera, que junto con las sillas, han sobrevivido a la reforma, respetuosa con el ambiente y la estética original de esta casa. O bajo las sombrillas en su simpátca terracita. ¿Les apetece?


martes, 21 de julio de 2015

COSAS DE COMÉ EN SEVILLA: BAR DUEÑAS



En la calle Gerona, número 1, se halla este bar, donde se hace una de las mejores cocinas caseras de Sevilla: el Bar Dueñas, muy próximo al Palacio de Las Dueñas, residencia de la Casa Ducal de Alba.
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Esta tabernita está en la planta baja de una de esas casas típicas de Sevilla:  fachada blanca, los relieves pintados en amarillo albero, y con balcones de hierro forjado. Ya en el interior, presenta los elementos constructivos y decorativos habituales en las tabernas de la ciudad: paredes pintadas en el mismo amarillo albero, con zócalo a media altura de azulejo sevillano,  adornadas con antiguas fotografías de motivos cofrades, suelos de baldosa de barro, altas techumbres sustentadas con columnas de forja y una antigua barra de madera. Predominan los tonos azules en el azulejo de las paredes, en las que cuelgan las pizarras con las especialidades de la casa, que hacen un bonito contraste con el rojizo de las baldosas de la solera y el amarillo de las paredes. Hay dos zonas diferenciadas: una zona de barra y una pequela sala para comer sentados. con unas pocas mesas y sillas de madera.


En este bar tiene lugar todos los martes una tertulia llamada "Cuadernos de Roldán", compuesta por escritores, encuadernadores, ilustradores, historiadores y pintores.


Aquí se hace cocina de la de antes, sin prisas, especializada en tres o cuatro cosas, pero que están de mojar pan. La cocina que se practica en este bar es la cocina de olla. La rica. Porque lo que liga los sabores es la olla. Qué duda cabe que la cocina de horno es deliciosa, esos horneados lentos que van asando el alimento poco a poco, manteniendo su esencia.. Y la de plancha, que tuesta el producto por fuera y lo deja jugoso (cuando se hace bien) por dentro, guardando todo su sabor, sin añadirle matices innecesarios, dándole un punto excelente a algunos mariscos y pescados, que encuentran en esta preparación su mejor versión. Pero lo que va a hacer que el plato presente todos sus sabores bien ligados, haciendo que el resultado de todo ello sea mejor que la suma individual de cada uno de sus componentes, es la olla.


Por todo ello, las especialidades de este bar son las elaboradas en una olla: las albóndigas, los riñones al Jerez y el menudo de ternera, es decir, los callos. Otra de las ventajas de la cocina de olla es que no hay que esperar: ya está hecha. A ello le añadimos un servicio rápido y cordial, como debe ser, que hace de esta taberna uno de los sitios mas apetecibles de Sevilla. Una de las mejores casas de comidas, de las de verdad, que ya van quedando pocas, y en una de las zonas más representativas de la ciudad..

lunes, 13 de julio de 2015

COSAS DE COMÉ EN SEVILLA: VICTORIA, 8


 
Este simpático local, en pleno Barrio de Triana, en la Cava de los Gitanos, toma el nombre de la calle y número en que se halla.Se trata de un local con una decoración muy cuidada y una carta que combina la cocina tradicional andaluza con sutiles y acertadas actualizaciones, sin caer en minimalismos ni experimentos absurdos. De otro modo, nunca hubiera sido incluído en este blog.

 
El local, aunque no se trata de una taberna centenaria, presenta los elementos constructivos y ornamentales típicos de las antiguas tabernas de Sevilla; suelos de baldosa de barro, zócalo a media altura, altas techumbres sustentadas por vigas de madera a la vista, y altos ventanales con reja de hierro forjado. Abundancia de motivos florales y predominio de los tonos azulados.

 
En la carta, ya en los entrantes aparece esta cocina elaborada con productos típicos de la cocina andaluza, con toques innovadores, pero siempre con calidad y autenticidad: tournedó de vieiras, crema de calabacín y crujiente de bacon, tempura de verdura al alioli suave o ensalada templada de foie y mermelada de tomate,


En cuanto a los productos del mar, decir simplemente que se hace una cocina de mercado con los pescados y mariscos típicos del litoral andaluz, anunciados a diario en la carta, destacando el atún fresco sellado a la plancha trinchado. De las carnes se puede decir lo mismo que de los pescados, destacando las carrilladas de cerdo. Carta actualizada a diario con los mejores productos frescos de la mar y de la tierra. De los postres, todos caseros, destacar la delicia de almendra con yema tostada,  el tatín de manzana y los helados hechos en casa.

 
VICTORIA, 8

C/Victoria, 8
Barrio de Triana
 Sevilla