viernes, 17 de marzo de 2017

DIA DE SAN PATRICIO


Hoy es San Patricio, Patrón de Irlanda. La tradición manda beber al menos un litro de cerveza irlandesa en este día. Un célebre irlandés, William Garvey, fundó en este día de 1779 las famosas bodegas jerezanas Garvey. William Garvey viajaba a España en barco, y al naufragar, fue rescatado por el capitan de la marina española Rafael Gómez, que lo hospedó en su casa de Puerto Real. 





William acabó casándose con su hija, Sebastiana Gómez Jimenez. Fundó las bodegas Garvey y levantó la bodega más grande de Jerez, a la que llamó Bodega San Patrcio y, cómo no llamó así a su vino de Jerez seco,  Fino San Patricio. Hizo el primer envío a Irlanda el 10 de enero de 1780, y la factura de este envío es el documento más antiguo que se conserva de su aventura bodeguera.







miércoles, 15 de marzo de 2017

YA ESTÁ AQUI



Ya está aqui. Estuvo de viaje por America del Sur, por Oceanía, por todo el mundo, pero ya está aqui: el sol. Y no cualquier sol, sino el sol de España. Porque cuando el sol llega aquí, toma la residencia española, adquiere la nacionalidad, y es español, tan español como la tortilla española, ese otro sol redondo y amarillo.


No le piden el pasaporte, ni lo registran, ni le dicen que abra el equipaje. No le preguntan de dónde viene, aunque les gustaría preguntarle cuánto tiempo se va a quedar. Por nosotros, que se quedara para siempre.


Pero ya está aquí, y el mar tiene otro azul, y los cielos ya están despejados. En las carreteras, ya es una gozada abrir la ventanilla y dejar que el viento refresque un poco la cosa.



Los toros de Osborne ya custodian nuestro viaje, desde suaves colinas. En el centro de Madrid, en el kilómetro cero, el célebre anuncio de Gonzalez Byass sobre un edificio de la Puerta del Sol, se recorta sobre un cielo azul que hay que verlo, y que sólo Velazquez y algunos elegidos por la divina providencia han sabido reflejar en sus lienzos, y nos anuncia que también alli está el sol de Andalucia, aunque sea embotellado.



Los árboles y plantas ya extienden sus ramas al sol, como quien se extiende al sol en una playa de nuestra costa española. El sol de Andalucía, el sol de España. no se tapa con un dedo.


martes, 14 de marzo de 2017

LLEGAN LOS PRIMEROS SOLES


España se despereza del largo letargo del invierno. Tras esta larga estación, igual de larga que las demás aunque parece más larga, en que los cielos aparecen a menudo cubiertos, las temperaturas, bastante bajas, el viento arrecia y el mar está enbravecido, el sol aparece de nadie sabe dónde, las nubes se abren a su paso y se ilumina el cielo y nuestras vidas.


Ésta del invierno es época propicia para la laboriosidad, para estar largas horas en la oficina, o en el trabajo que sea, y llegar a casa ya de anochecida, para tomar una sopa caliente, o el guiso del mediodía, que ahora estará más sabroso. Es época de salir poco, de ahorrar, y de trabajar. 


Casi las únicas salidas serán los aperitivos del sábado, en esas mañanas invernales donde no se sabe si va a hacer sol o si durará, o se pondrá a llover. y alguna cena de un sábado por la noche, con otras parejas, con el gasto muy medido, el restaurante muy consensuado, y el diálogo muy prefabricado. Salidas puramente de trámite, como una continuacion del trabajo, para simular una solvencia económica que nos situe como miembros de un imaginario status social y económico. Desde luego, no hay noches como las del verano.

Es cierto que los pueblos del norte son los ricos. En España, en Europa, en América y en casi todo el mundo. Pero los pueblos del sur tienen la luz, el sol, la vida, en una palabra. Y los del norte acaban peregrinando al sur, en busca de todo ello. Y al final de su vida laboral, cuando la pensión aparezca cada mes automáticamente en el cajero automático, los del norte intentarán establecerse en el sur y vivir allí el resto de sus vidas. En España, en Europa, en América, y en casi todo el mundo. Que en todo el mundo hay cajeros automáticos, y da igual sacar el dinero desde Oviedo que desde Almería.


Pero la primavera ya está aquí, y nos dice que esto no puede durar, que esto es una cursilada, que esto es una mierda, y que solo sirve para simular un bienestar económico muy aparente por fuera y muy frágil por dentro. Atras quedan los dias grises, el paraguas, el asombro ante los gastos hechos en navidad, cuyos cargos aun estamos pagando.

Ahora ya no hay que aparentar, sino disfrutar. ya no hay que sobrevivir, sino vivir como nos gusta, aunque sea sin un duro. Para estar en los sitios que te gustan y no en los que debes ser visto, para hacerte conocido, para que cuando te quedes sin trabajo les suene tu cara, seas "de toda la vida"· Para salir con ganas de salir y no para que te vean, para sentarse en una terraza, para pasar el día fuera de casa, para pasear por las calles y por los jardines ya en flor, y para gastar esos ahorrillos que hemos reunido en el frío invierno.






EL FIN DEL INVIERNO



Saludo de nuevo a los que en un momento u otro han visitado este blog, que ya se cuentan por miles. Lamento haberlos tenido un poco abandonados, pero el invierno es época de llenar el granero, es decir, la cuenta corriente o la hucha. Así como el campo empieza ahora a dar muchos de sus frutos, el invierno es época propicia para reunir unos cuantos ahorrillos y disfrutarlos cuando llegue el sol. Las nubes son poco inspiradoras, pero el sol sí lo es, y a mi me gusta esa España de cielos azules y despejados, como dijo Antonio Machado.


Ya se adivina la primavera, y en los viñedos se empiezan a ver los primeros brotes. Tras la época de reposo de la vid, las cepas comienzan a dar generosamente sus granos, y estos madurarán a lo largo de la primavera y el verano, si el sol es abundante y las nubes escasas. Se espera un verano cálido y seco, como los de las grandes cosechas. Al final del mismo, las uvas serán vendimiadas, racimo a racimo, por manos cuidadosas, que las conducirán en cestos a la mesa de selección. y de ahí, al lagar, donde serán estrujadas. El mosto será fermentado y filtrado, y el vino se dejará reposar en los barriles, en el silencio de la bodega, hasta que sea el momento de trasegarlo y embotellarlo.


Los naranjos empiezan a florecer en Sevilla, que nos llama silenciosamente, con sus colores, con su belleza, con su encanto. El aroma de la flor de azahar impregnará toda la ciudad, y los cuarenta mil naranjos ofrecerán pequeñas y bellas flores blancas. que nos dirán que el sol ya está aquí.


Sevilla se alza, soberbia y antigua, en la lejanía. Sevilla, hoy capital mundial de la primavera, nos llama en un susurro, que solo el oído fino captará, y nosotros acudiremos a su llamada y de algún modo, no volveremos jamás. Sevilla, y no Roma, es la ciudad eterna. Sevilla esta allí y nosotros aquí, pero pronto nos reuniremos. Y nos contaremos muchas cosas.



LOS GRANDES VINOS FRANCESES, PREMIER CRU CLASSÉ: CHÂTEAU HAUT-BRION


El origen del Château Haut-Brion, en cuyos viñedos se hace el vino del mismo nombre, data de 1525, año en que Jean de Pontac casa con Jeanne de Bellón, hija del Alcalde de Liboune y heredera de estas tierras, que aporta como dote matrimonial. En ellas se hallaba también una antigua masion, y posteriormemte Pontac levantó el soberbio castillo que hoy se alza en esta finca.



Jean de Pontac fue un personaje extraordinariamente célebre e importante en Burdeos. Era notario y fue secretario de cinco reyes de la dinastía Valois, desde Luis XII hasta Enrique III de Francia. Gran experto en vinos, era ya rico, gracias a su plaza de notario en Burdeos, antes de ser Secretario Real, pero este cargo le permitió estar al tanto de los asuntos politicos y cortesanos, y tuvo acceso a información de gran importancia, que le sería útil en sus inversiones. Doctor en leyes, Pontac fue un secretario ejemplar, que se ganó la confianza de la corona durante cinco reinados, siendo uno de los más leales servidores de la monarquia francesa.

Jean de Pontac era hombre refinado y de aficiones exquisitas, y una de ellas era el vino de Burdeos. A este viñedo dedicó especial atención, conviertiéndose en una de sus ocupaciones favoritas, Consiguió introducir su vino en la Corte francesa, de la que ya sería en adelante Proveedor Oficial durante los siguientes reinados, y además colocó su vino en las demás cortes europeas, sabedoras ya de la calidad del mismo. Con el tiempo, adquirió más tierras en esta comarca vinícola, que sumó a las de la dote matrimonial, y años más tarde levantó el magnífico Château Haut-Brion. Murió con más de 100 años, enormemente rico y siendo el personaje más célebre de Burdeos.


Pontac tuvo dignos sucesores entre sus descendientes, que llevaron su vino a la mayor categoría de los vinos de Burdeos y lo hicieron célebre en Francia y en el extranjero, consolidando el prestigio de la bodega. Uno de ellos fue Arnaud III de Pontac, eminente intelectual y primer Presidente del Parlamento de Burdeos, además de gran investigador en la elaboración del vino y creador del concepto Grand Cru. Otro fue Francois de Pontac, que abrió en Londres la taberna de Pontac, el más célebre bar de vinos de toda Inglaterra, en el año 1666, donde dió a conocer este magnífico vino. Arnaud III fue quien hizo célebres estas bodegas en Inglaterra. aunque estos caldos ya se importaban en reducidas cantidades a las islas británicas, para proveer las bodegas reales.


Así se suceden los Pontac en la propiedad del château, hasta que pasa a manos de Joseph de Fumel, Barón de Paulliac, Señor de Pessac, y Mariscal de Francia. Joseph de Fumel fue una figura de excepcional relieve en la historia de Burdeos. Nacido el 14 de marzo de 1720 en Tolouse, entró muy joven de voluntario al ejército  y llegó a la cima del mismo, siendo además Comandante de la Real Orden de San Luis, Comandante de la Haute-Guienne, y Gobernador del Castillo de Trompette. Luchó con sus regimientos en las batallas de Flandes, Dettingen, Saverne, Suffelskcim, la defensa del Rhin y muchas otras, siendo un auténtico héroe de guerra. Además de todo ello, fue Conde de Fumel, Barón de Lavelanet, Señor de Margaux y Señor de Haut-Brion.


Pero llega la Revolución Francesa en 1789, y Fumel sigue el mismo camino que otros aristócratas y es guillotinado, lo mismo que el propietario del vecino Château Lafite. Esta misma suerte correrían muchos aristócratas franceses del vino. Pero otros, que ya habían abierto agencias importadoras de vino en Londres, se establecieron en esta ciudad por ser capital mundial del comercio del vino. Uno de ellos fue Jean-Pierre Domecq, que bastantes años antes abría oficina comercializadora de vinos y destilados en Inglaterra. Fundó la sociedad "Peter Domecq & Co.",y  posteriormente "Telford, Ruskin & Domecq", y se afincó en Londres, para luego asentarse en Cádiz y fundar las célebres Bodegas Domecq.


Pero, antes de ser separado de su cabeza, Fumel había llevado la bodega a los más altos niveles de prestigio internacional, y consigue vender su vino incluso en EEUU, donde su amigo Thomas Jefferson importa regularmente varias barricas al año, haciendo que el Haut-Brion fuese el primer Burdeos importado a EEUU.


Nuevamente aparece en la historia del viñedo bordelés la figura de Thomas Jefferson. El que sería el tercer presidente de EEUU era un sibarita y un verdadero experto en vinos, y tenía especial afición a los de Burdeos. Jefferson había estado en las bodegas Haut Brion en 1787, cuando era embajador en Francia, y habia establecido una gran amistad con Fumel. No por ello dejó de beber tambien habitualmente otros grades vinos de Burdeos, como el Château Lafite, el Chteau Margaux y el Château Latour.


A principios del XIX, el Château Haut Brion fue adquirido por Charles de Talleyrand, Ministro de Asuntos Exteriores de Napoleón, que disfrutó del Château y de su vino toda su vida, hasta que falleció en el año 1836, y el Château fue adquirido por el financiero Joseph-Eugéne de Larrieu.


Pero Larrieu padeció las mismas catástrofes que el resto del viñedo bordelés, y diversas plagas arruinaron muchas de sus cosechas. Y el Haut Bruion sufrió las mismas caídas de precios y prestigio en el mercado del vino que los otros Premier Cru de Burdeos. Al fallecimiento de Larrieu. en 1896, sin descendencia, las tierras del Chateau Haut Brion se fragmentaron entre sus numerosos sobrinos.


El Haut Brion prácticamente despareció de los mercados, pero nuevamente apareció un banquero amante del vino, Clarence Dillon, que lo salvaría de la quiebra, como en el caso del Château Lafite y James de Rothschild.


Al igual que en el caso de James de Rothschild, Clarence Dillon  era de origen judío, nieto de un matrimonio formado por un judio polaco y una polaca de origen francés de apellido Dyllon, que habían emigrado a EEUU a  mediados del XIX. Con el tiempo, ya en la generación de sus padres, la familia se asentó en Texas, en 1878, y adoptó éste último apellido, cambiando legalmente su ortografía, en 1901. La familia prosperó con minas de plomo y Clarence llegó a graduarse en Harward en 1905.


Clarence se casó en 1908 con Anne Douglass, y tuvieron dos hijos: Dorothy, que nació en 1913, y Clarence Douglass Dillon, nacido en 1905, que se graduó también en Harward, y que llegó a ser Embajador de EEUU en Francia con Eisenhower, y Secretario del Tesoro con Kennedy.


Clarence Dillon era un auténtico francófilo, y gran experto en los vinos de Burdeos, y a lo largo de su vida siempre mantuvo contactos de diversa índole con Francia. En 1929 adquiere una casa en Paris, donde pasa largas temporadas. En 1935 aparece por el sur de Francia para adquirir otro château vecino, pero al pasar por el Haut-Brion, decidió comprar el château con sus tierras. La compra se realizó el 13 de mayo de 1935 por 2.300.000 francos franceses. Clarence disfrutó mucho de este castillo: cazaba en sus tierras, montaba habitualmente a caballo, y además de ello, replantó el viñedo, fuertemente castigado por las plagas de finales del siglo anterior, y reposicionó el vino en los mercados internacionales.


Dillon disfrutó toda su vida del vino y del chateau, y al fallecer, en 1979, legó la propiedad (Domaine Clarence Dillon) a su nieta Joan, que se casaría con el príncipe Charles de Luxemburgo. Años más tarde falleció el príncipe, y Joan se casó con el Duque de Mouchy. En pocos años, el francófilo Clarence consiguió ser propietaro de una de las cuatro bodegas más importantes de Burdeos, tener residencia en Paris y emparentar con la más alta nobleza francesa.


El progreso hizo que el Chateau Haut-Brion quedase dentro del casco urbano, convirtiendo al Château Haut Brion en uno de los pocos viñedos urbanos del mundo. El viñedo del Chateau Haut Brion se encuentra en Graves, ( gravas, en español ) y es una subregión caracterizada por las abundantes gravas que hay en sus tierras, dispuestas en capas de diverso tamaño, que se formaron el emerger los Pirineos Occidentales, y están presentes en todas estas tierras y en gran parte de la región vinícola de Burdeos


Los vinos de Graves ya se habían hecho famosos en tiempos de Leonor de Aquitania, nacida en 1122, que fue Reina de Francia por su matrimonio con Luis VII y posteriormente casó en segundas nupcias con Enrique II de Inglaterra, convirtiendose entonces en Reina de ese país. Leonor fue siempre defensora de los vinos de Burdeos, y aún cuando abandonó su pais para ser Reina de Inglaterra, no dejó de beberlos y de importarlos a las islas británicas. El vino bordelés estuvo siempre presente en ambas cortes durante sus sucesivos reinados, y fue muy valorado en las grandes fiestas que Leonor celebraba, tanto en Francia como en Inglaterra.


El viñedo de Haut-Brion se asienta sobre un suelo formado por gravas gruesas de versos minerales, como cuarcitas rojas, ágatas oscuras, liditas negras y sïlice, de unos 6-7 cm de tamaño, formadas en el Pleistoceno. Debajo hay otro estrato formado por gravas más finas de cuarzo blanco, que tiene su origen en los detritos producidos al emerger los Pirineos Occidentales en la Era Terciaria, presentes en casi todo el viñedo de Aquitania.



El clima de esta comarca es muy adecuado al cultivo de los viñedos. Veranos cálidos y muy secos, y otoños benignos. Las primaveras soleadas favorecen la brotación y crecimiento del fruto, y el sol del verano su correcta maduración.


El viñedo se estructura con arreglo a las siguientes superficies de cultivo: aproximadamente un 45% del viñedo para el cultivo de cabernet sauvignon, un 37% de merlot y un 18% de cabernet franc, todas ellas necesarias para hacer el habitual coupage que caracteriza a los vinos de Burdeos.


Una vez vendimiada la uva, y tras el despalillado, se procede a su estrujado, que facilita la salida del mosto, la dispersion de las levaduras naturales que se encuentran en la piel, la oxigenación de las mismas, y posibilita la maceración con los hollejos, que formarán el sombrero de maceracion.  Todo este proceso se realizaba en la antiguedad mediante el pisado de la uva, pero al realizarlo con estrujadora, se evita moler los granos, evitando daños al hollejo (partes sólidas de la uva), y sobre todo se evita romper las pepitas, que darían al vino un exceso de acidez.


En fases posteriores, la acidez se verá reducida por la fermentación maloláctica, en la que el ácido málico que contiene el vino, se transformará en ácido láctico, por acción de las bacterias presentes en el fruto, a diferencia de la fermentación alcohólica, que se produce por efecto de levaduras y no de bacterias.



Volviendo al estrujado de la uva, estas máquinas van conectadas a un aparato de bombeo que conducirá al mosto a los tanques de fermentación de acero inoxidable, donde se realizará una fermentación a temperatura controlada. Château Haut-Brion fue una de las primeras bodegas de Burdeos que utilizó cubas de acero inoxidable, ya en 1961.


Este proceso durará dos semanas, en las que el caldo ya se habrá impregnado de todos sus olores y colores, y tras el cual, se procederá al descube, es decir, la extracción del vino de la tina de fermentación. Posteriormente se hará la adición de vino de prensa, es decir, vino hecho al prensar los hollejos que se han sacado del depósito tras el descube, y posteriormente el "assemblage", con los vinos procedentes de las distintas uvas y parcelas.


Se criará en las barricas de roble nuevo durante unos 24 meses, realizando cuatro trasiegos al año, con la finalidad de oxigenar el vino y decantar los sedimentos. Posteriormente se hará un clarificado del vino, que eliminará los últimos sedimentos, y se procederá a su embotellado. El vino terminará su evolución en botella, y al cabo de unos diez años, se encontrará en su momento óptimo de consumo.