martes, 30 de junio de 2015

BARES DE SEVILLA DE OBLIGADA VISITA: LA MINA


Despues de un repaso por la gastronomía sevillana, a la que más tarde volveremos,vamos a detenernos en esos lugares donde sólo (y "casi ná") se va a beber. Estos lugares tuvieron sus antecedentes en los antiguos despachos de vino y aguardientes, cuando se llevaba el vino a casa en pellejos, o bien en el envase que habíamos traído para que nos lo rellenaran.


Fueron épocas de gran escasez económica, donde no todos se podían "ir de vinos", y se llevaba el preciado líquido a casa para catarlo allí. Sólo unos pocos privilegiados podían arrimarse a la barra de una bodeguita y pedir una bebida aquí y otra allí.Y menos todavía los que podían acompañar la bebida con tapas, raciones o condumios varios. Estos despachos de vinos proliferaron en todas las ciudades, llegando algunos con el tiempo a habilitar una zona del local para consumo en su interior, pasando de mero despacho de vinos a taberna.


Otras veces, eran las bodegas productoras las que abrían estos establecimientos para dar a conocer sus vinos, o para distribuirlos en otra ciudad.  Las bodegas de categoría cuidaban de que el vino estuviera en botas (barriles) en las condiciones óptimas de temperatura, humedad e iluminación, constituyéndose en auténticas bodegas de envejecimiento  donde se podía consumir vino. Eran, pues, una prolongación de la propia bodega, cuando sus instalaciones no eran suficientes para criar todo el vino producido en una cosecha. En este caso, este hecho se hacía constar en la etiqueta.



Muchos de estos locales añadieron después el condumio a su oferta, convirtiéndose con el tiempo en bodeguitas, algunas de las cuales subsisten y hemos comentado aquí. Tenían pues, buena base para ser lo que hoy son. Y otras son más humildes y menos antiguas, pero tienen su rollito. Y también surgieron pequeños despachos de vinos y tabernitas, sin otro propósito por parte de su dueño que subsistir e ir ganádose la vida poco a poco. Vamos a comentar algunas de estas simpáticas bodeguitas


Empecemos por "La Mina",  bodeguita abierta en 1909 en el 7 de la Cuesta del Rosario sevillana, en el Barrio de La Alfalfa, Este es un lugar de paso de antiguas cofradías y hemandades sevillanas, y buen lugar para ver los pasos procesionales. Al frente de ésta, se halla el popular Agapito, al que distinguirán por su lápiz en la oreja. Aquí se viene, no a leer el periódico, sino a tomar cerveza Cruzcampo y a beber vino. Si no es éste su propósito, no pase por aquí. La cerveza Cruzcampo, que tiene sus orígenes en la casa Osborne, estará perfectamente tirada y no tardará en pedir otra, sobre todo si nos hallamos en los meses cálidos. Y el fino o la manzanilla estará muy fresco, en su temperatura de servicio.


Y si estamos en temporada, pueden acompañar la bebida con una tapa muy sevillana: los caracoles, o una variante suya, mas ancha y plana, que son las cabrillas. Debo decir que a mi no me gusta esta tapa, pues creo que todo el mérito de este plato está en la salsa, sin que el bicho merezca grandes aspavientos. Pero en esta casa los ponen muy buenos, de los mejores de Sevilla, y fue uno de los pioneros en ofrecerlos.



Por lo demás, el local tiene mucho encanto.Una pequeña pero muy concurrida terraza, un pequeño toldo bajo el que se halla la puerta de entrada, una pequeña barra y un pequeño pero simpático local, con las paredes adornadas con fotos y cuadros de pasos procesionales y cofradías varias. Aquí todo es diminuto, menos la simpatía de su dueño y la calidad de finos, manzanillas, cervezas y caracoles.

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